Cómo demonios llegué hasta aquí (Daemon; conocimiento en griego)

martes, 15 de enero de 2008

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Siempre me he quejado de que las personas creyentes que me censuran ni siquiera se ocupan por entender lo que yo pienso, simplemente por no ser lo que ellos asumen como verdad absoluta me satanizan. A la vez, muchas personas que no me satanizan, no conocen los detalles de los hechos que me trajeron a este pensamiento agnóstico. Y por último, escribir sobre ello también sirve para que mis compañeros de “ideología” conozcan el camino que mi cerebro tomó hacia el mayor uso de la razón.
Lo más lejano que recuerdo es que en el catecismo nos contaron y nos hicieron dibujar el pasaje en que un hebreo escucha la voz de Dios mientras pretende dormir y el hebreo le pregunta “¿Eres tú, Yahvé? Entonces llegando a la casa tome la Biblia y busqué el nombre de Dios, y uds. saben lo que encontré. Como el nombre que en el Éxodo dice Yo Soy me pareció muy extraordinario, empecé a buscar la respuesta en toda la Biblia.
Lo siguiente que recuerdo es cuando le cuestioné a mi padre que me mandaran a misa cuando él no iba a tal evento, me dijo que se defraudó de los sacerdotes desde que defendió a una anciana de uno de ellos que le gritaba altaneramente y de otro que se robó valores de la parroquia. Pero, que aún así respaldaría a mi madre si ella me mandaba… Yo ya había visto cosas semejantes…
Más adelante, me pareció extraño que el mundo estuviera lleno de tantas religiones y que las más fuertes existieran gracias a la guerra. Al mismo tiempo uno de mis hermanos (7 años mayor que yo) siempre presumió de saber grandes cosas y yo no dejaba de preguntarle las respuestas a todo, desde los fenómenos naturales hasta la historia y demás cosas. La historia del mundo esta plagada de cosas que me avergüenzan y otras que me enorgullecen, y es este tema, la historia, suficiente para pensar en el uso de la razón.
A los once años, como a las 5 de la tarde, empezaron a pasar un programa en la televisión llamado Cosmos. Simplemente no me lo perdía. Carl Sagan hablaba de todas las ciencias y a mi me pareció extraordinario saber todo eso: átomos, evolución, números exponenciales, soles, galaxias, pulsares, neuronas, etc.
En mi casa siempre hubo libros de todos los temas y como a los 10 años empecé a leer lo que me parecía interesante. Ah, y también la revista mensual Muy Interesante. Ahora lamento no haber leído Mein Kampf, pero me alegro de haber leído Historias Secretas de la Segunda Guerra Mundial. Un día llegó hasta mis manos Caballo de Troya y me lo receté completo a los 17 años. Me pareció una fantasía deseable y muy congruente con las cosas en las que yo buscaba la Verdad: La Biblia, los extraterrestres, los yeti, el Budismo, etc. Benítez, simplemente ha logrado unir varias doctrinas en la trama de dichas novelas. Es un genio.
Para entonces ya me había formado una idea de fe en la que existía un solo Dios, un ser humano perfecto que nos mostró un mejor camino llamado Jesús, y todos sus ayudantes llámense astronautas interestelares o como sea, una Tierra que en realidad se llamaba Iurantia en un sistema interestelar de donde venía Jesús (cuyo nombre real era Micael), guiado por la energía eterna de la Isla galáctica del paraíso…. Je je je je… y cosas como esas, incluidos a los fantasmas…
Pero, aún no encajaban muchas cosas, aún no tenía sentido todo ese embrollo. Pero esperé. Hasta que un día de 2004, un amigo me preguntó que libros le recomendaba, y en la lista incluí algunos que no había tenido oportunidad de comprar, entre ellos El Mundo y sus Demonios de Carl Sagan. Ni siquiera sabía de qué se trataba. Los compró y me los prestó todos. Y al leer el de Sagan, me di cuenta que estaba escrito por alguien completamente centrado, respetuoso de las creencias de los demás, y con mucho sentido común. Es un libro que satisfizo todas mis preguntas, pero que no me asegura ninguna Gran Verdad.
Busqué más de él y de todos los científicos. Y además empecé a externar a los demás mi nueva idea de que no existen los dioses. Eso amigos, es la libertad. Así un día, a una clienta que comencé a tomar como una amiga muy inteligente se lo comenté y ella me facilitó un blog de Internet de un amigo de ella que pensaba más o menos como yo. Y ahí dentro supe que yo soy un agnóstico o humanista secular. Ese blog se llama Sentido Común.
Hace falta leer mucho para entender lo que yo soy. Hace falta entender que toda la información escrita que existe, irrepetible y verdaderamente fundamentada, es mucho mas vasta que la Biblia. Además, vivimos en un mundo que se sustenta en toda la tecnología proveniente de la ciencia, de los agnósticos, y todo eso NO esta en la Biblia. Hace falta informarse. ¿Cuántos libros has leído? Y aún así, aceptar que podemos estar equivocados, y no crearse una verdad absoluta.
Cabe decir que si Dios existe y las pruebas lo demuestran, yo creeré en él. Pero mientras seguiré respetando a mis semejantes sin el miedo a ser castigado si no lo hago. Seguiré siendo leal a los que se lo merecen sin tener que rezar por ello. Seguiré evitando tirar basura en la calle, o atravesar mi carro sin compasión por los demás guiadores aún cuando no esté ningún agente de tránsito presente. Seguiré evitando la tranza que no evitan todos esos creyentes que se purifican cada vez que se reúnen y se sienten tocados por Dios para seguir pecando el resto de la semana.
Así amigos, he llegado hasta aquí. Gracias