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Incertidumbre

domingo, 20 de abril de 2008

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Desde hace muchos años la ciencia ha intentado unir las teorías que rigen nuestro universo dentro de una sola ley física que encierre las leyes de todo nuestro cosmos. En términos “mortales”, una ley física debe permitirnos reconocer los fenómenos de un problema natural, identificarlo debidamente y además, predecir eventos de la misma índole. En pocas palabras comprender y predecir. Muchas ya lo hacen pero no entraremos en esos detalles.

El detalle radica en que para unificar todas esas leyes en una sola ley, dicha ley nos permitiría entenderlo TODO. Y si lográramos eso, podría ser tanto positivo como negativo. Pero yo no soy filósofo.

Desde hace mucho, los científicos se dieron cuenta que hay un pequeño problema que no permitiría la unificación de las leyes, porque se supone es un echo que jamás se resolverá. Este problema se conoce como Principio de Incertidumbre.

Incertidumbre quiere decir que se carece de certeza, y si aceptamos que en la física existe un fenómeno que siempre cumpla con incertidumbre, entonces no podríamos controlarlo todo. La ley que unifique la física deberá conciliar las áreas de la gravedad, electromagnetismo, fuerza nuclear débil y fuerza nuclear intensa. Esto es macrocosmos y microcosmos.
Vamos al grano. La ciencia ha podido predecir aspectos del macrocosmos como el movimiento de los planetas y las estrellas. Incluso puede predecir algunos detalles de la química y muchas otras áreas. Solo en la mecánica quántica falta ese aspecto que produce dicha incertidumbre. No se puede saber al mismo tiempo la posición y velocidad de las partículas subatómicas.
Para ubicar la posición de una partícula tenemos que verla, y para verla necesitamos luz, y la luz se compone también de partículas. El fotón es la partícula de la luz y si, lanzamos un fotón a una partícula para verla, el fotón la tocará y eso alterará la velocidad de la partícula. Entonces al momento de ubicar esa partícula (iluminándola) alteramos su velocidad, y ahí perdemos el control.
Sabemos la velocidad de una partícula por los efectos que ocasiona en la naturaleza, pero no podemos verla porque se esta moviendo. Esto es, cuando sabemos su velocidad no podemos verla. Lo contrario que se explica en el párrafo anterior.
Esto podría provocar que la ley unificadora de la física nunca se descubra.
Tal vez es como Hawking dice: así como para visualizar el plano terrestre completo debemos ver varios mapas o uno que desfigura a la Tierra, posiblemente así debe ser con las leyes de la física.
Por otro lado, hace 200 años imaginar que el hombre pudiera volar era una herejía.
Me despido mencionando que la teoría de cuerdas supone una solución al principio de incertidumbre, pero de eso platicamos cuando la entienda un poco mejor.

Cómo demonios llegué hasta aquí (Daemon; conocimiento en griego)

martes, 15 de enero de 2008

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Siempre me he quejado de que las personas creyentes que me censuran ni siquiera se ocupan por entender lo que yo pienso, simplemente por no ser lo que ellos asumen como verdad absoluta me satanizan. A la vez, muchas personas que no me satanizan, no conocen los detalles de los hechos que me trajeron a este pensamiento agnóstico. Y por último, escribir sobre ello también sirve para que mis compañeros de “ideología” conozcan el camino que mi cerebro tomó hacia el mayor uso de la razón.
Lo más lejano que recuerdo es que en el catecismo nos contaron y nos hicieron dibujar el pasaje en que un hebreo escucha la voz de Dios mientras pretende dormir y el hebreo le pregunta “¿Eres tú, Yahvé? Entonces llegando a la casa tome la Biblia y busqué el nombre de Dios, y uds. saben lo que encontré. Como el nombre que en el Éxodo dice Yo Soy me pareció muy extraordinario, empecé a buscar la respuesta en toda la Biblia.
Lo siguiente que recuerdo es cuando le cuestioné a mi padre que me mandaran a misa cuando él no iba a tal evento, me dijo que se defraudó de los sacerdotes desde que defendió a una anciana de uno de ellos que le gritaba altaneramente y de otro que se robó valores de la parroquia. Pero, que aún así respaldaría a mi madre si ella me mandaba… Yo ya había visto cosas semejantes…
Más adelante, me pareció extraño que el mundo estuviera lleno de tantas religiones y que las más fuertes existieran gracias a la guerra. Al mismo tiempo uno de mis hermanos (7 años mayor que yo) siempre presumió de saber grandes cosas y yo no dejaba de preguntarle las respuestas a todo, desde los fenómenos naturales hasta la historia y demás cosas. La historia del mundo esta plagada de cosas que me avergüenzan y otras que me enorgullecen, y es este tema, la historia, suficiente para pensar en el uso de la razón.
A los once años, como a las 5 de la tarde, empezaron a pasar un programa en la televisión llamado Cosmos. Simplemente no me lo perdía. Carl Sagan hablaba de todas las ciencias y a mi me pareció extraordinario saber todo eso: átomos, evolución, números exponenciales, soles, galaxias, pulsares, neuronas, etc.
En mi casa siempre hubo libros de todos los temas y como a los 10 años empecé a leer lo que me parecía interesante. Ah, y también la revista mensual Muy Interesante. Ahora lamento no haber leído Mein Kampf, pero me alegro de haber leído Historias Secretas de la Segunda Guerra Mundial. Un día llegó hasta mis manos Caballo de Troya y me lo receté completo a los 17 años. Me pareció una fantasía deseable y muy congruente con las cosas en las que yo buscaba la Verdad: La Biblia, los extraterrestres, los yeti, el Budismo, etc. Benítez, simplemente ha logrado unir varias doctrinas en la trama de dichas novelas. Es un genio.
Para entonces ya me había formado una idea de fe en la que existía un solo Dios, un ser humano perfecto que nos mostró un mejor camino llamado Jesús, y todos sus ayudantes llámense astronautas interestelares o como sea, una Tierra que en realidad se llamaba Iurantia en un sistema interestelar de donde venía Jesús (cuyo nombre real era Micael), guiado por la energía eterna de la Isla galáctica del paraíso…. Je je je je… y cosas como esas, incluidos a los fantasmas…
Pero, aún no encajaban muchas cosas, aún no tenía sentido todo ese embrollo. Pero esperé. Hasta que un día de 2004, un amigo me preguntó que libros le recomendaba, y en la lista incluí algunos que no había tenido oportunidad de comprar, entre ellos El Mundo y sus Demonios de Carl Sagan. Ni siquiera sabía de qué se trataba. Los compró y me los prestó todos. Y al leer el de Sagan, me di cuenta que estaba escrito por alguien completamente centrado, respetuoso de las creencias de los demás, y con mucho sentido común. Es un libro que satisfizo todas mis preguntas, pero que no me asegura ninguna Gran Verdad.
Busqué más de él y de todos los científicos. Y además empecé a externar a los demás mi nueva idea de que no existen los dioses. Eso amigos, es la libertad. Así un día, a una clienta que comencé a tomar como una amiga muy inteligente se lo comenté y ella me facilitó un blog de Internet de un amigo de ella que pensaba más o menos como yo. Y ahí dentro supe que yo soy un agnóstico o humanista secular. Ese blog se llama Sentido Común.
Hace falta leer mucho para entender lo que yo soy. Hace falta entender que toda la información escrita que existe, irrepetible y verdaderamente fundamentada, es mucho mas vasta que la Biblia. Además, vivimos en un mundo que se sustenta en toda la tecnología proveniente de la ciencia, de los agnósticos, y todo eso NO esta en la Biblia. Hace falta informarse. ¿Cuántos libros has leído? Y aún así, aceptar que podemos estar equivocados, y no crearse una verdad absoluta.
Cabe decir que si Dios existe y las pruebas lo demuestran, yo creeré en él. Pero mientras seguiré respetando a mis semejantes sin el miedo a ser castigado si no lo hago. Seguiré siendo leal a los que se lo merecen sin tener que rezar por ello. Seguiré evitando tirar basura en la calle, o atravesar mi carro sin compasión por los demás guiadores aún cuando no esté ningún agente de tránsito presente. Seguiré evitando la tranza que no evitan todos esos creyentes que se purifican cada vez que se reúnen y se sienten tocados por Dios para seguir pecando el resto de la semana.
Así amigos, he llegado hasta aquí. Gracias

La enorme vacuidad de la materia o "No somos nada"

jueves, 13 de diciembre de 2007

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“La mente con escrutinio no se conforma con admirar la naturaleza, busca entenderla y encuentra mayor deleite en ella”. Feynmann

Hay una película de Bruce Willis donde el personaje de este actor se ve invadido en su vida por un niño que resulta ser él mismo cuando tenía 9 años de edad. En un momento de la película, el niño le pregunta porqué el sol se ve rojo al momento previo de ocultarse. Al final del filme, cuando la pantalla oscurece, aparece la explicación de este fenómeno.

Pocos nos preguntamos sobre los fenómenos naturales más allá de tan solo observarlos. Pocos nos hemos maravillado en la escuela cuando supimos que nuestro cuerpo se compone de células microscópicas y que cada una de ellas se compone de otros elementos más pequeños. Aun menos personas se preguntan de que están hechos esos elementos y casi nadie se preocupa en tratar de entender al mismo átomo.

Lo más sorprendente es que el átomo contiene partículas más pequeñas que ustedes ya han oído mencionar: electrones, protones y neutrones. Estas partículas también se forman de otras más pequeñas como los quarks o los muones.

Con el tamaño que tiene un ser humano, viajar de un planeta a otro le requiere de un gran esfuerzo, además de un tiempo considerable, sin contar con el gran vacío que deberá atravesar. Si tuviéramos el tamaño necesario para ver a un electrón del tamaño de la luna, tendríamos que atravesar un enorme vacío para llegar al núcleo del átomo.

Ese vacío que existe entre las partículas de los átomos, también se da cabida entre los átomos de una molécula y entre una molécula y otra. Así estamos construidos de tal forma que somos como una esponja llena de espacios huecos. Por supuesto que no hay nada tangible o con características necesarias para llenar todo ese vacío en todo momento, es decir ese vacío no deja de ser tal.

Así es como constantemente a través incluso de la tierra y el sol, atraviesan miles de millones de partículas llamadas neutrinos procedentes de otro tipo de estrellas. Logran atravesar por esos vacíos de la materia.

De hecho la realidad atómica es tal, que incluso cuando uno de nosotros aplaude nuestras manos ni siquiera se tocan. ¿Cómo es esto? , espero me sea fácil explicarlo. Los electrones de los átomos giran alrededor del átomo y este movimiento genera un campo eléctrico alrededor de un núcleo atómico y a pesar de estar enlazados a otros átomos en realidad nunca se tocan, solo se “cruzan” esos campos eléctricos. Entonces al chocar las manos tan solo se repelen dichos campos. Los átomos y las moléculas de las manos se mantienen intactos. Si se tocaran y chocaran eso se convertiría en una reacción atómica, tal y como sucede en un estallido nuclear.

Como ven, la frase “no somos nada” (que en realidad debería ser “somos nada”) se puede aplicar tanto metafóricamente como científicamente. Y si se toma conciencia y se profundiza científicamente en el tema, podemos darnos cuenta como se puede ser espiritual sin creer en la existencia del espíritu.

P.D. La atracción planetaria en un sistema solar (gravedad) no es la misma fuerza que mantiene unido al átomo. Ah, y renten la película.

¿Qué onda con la luz?

sábado, 12 de mayo de 2007

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Disculparán, pero el siguiente tema me apasiona.

Somos hoy en día unos seres tecnológicos, algo que en algunas ocasiones han llamado Homo Tecnologicus, o algo así. Toda nuestra existencia, o al menos gran parte de ella, se va al carajo si se va la luz por algún problema eléctrico (o por falta de “luz” para pagar el recibo). O sería peor si todos los aparatos eléctricos, incluyendo los que usan baterías, dejaran de funcionar así como así. Volveríamos a la Edad Media, según dicen los expertos. Aunque padezcamos esta dependencia a la electricidad, no tenemos idea que todos esos aparatos han sido posibles a un descubrimiento que me atrevo a decir, es a la vez tan simple como complicado. Veamos entonces como se explica nuestra vida diaria, y esperemos que les cause la impresión adecuada.

Las ondas

Comenzaremos explicando como funciona una onda utilizando al sonido. El sonido necesita un medio para viajar: sólidos, líquidos o gases, en orden de fuerza de conductividad. Y estos cuerpos se componen de moléculas. Es decir, entre más moléculas se concentren en un cuerpo (sólido) más conductividad, y entre menos moléculas concentradas en el objeto (aire-gas) menos conductividad. Como en las ondas en el agua: sin agua (moléculas) no hay ondas.

Sin moléculas (vacío) el sonido no puede viajar, de hecho no existe. Si dos astronautas fuera de la nave se gritan uno al otro en el espacio no se pueden oír, sin embargo sí se pueden ver. Entonces, ¿cómo viaja la luz?

La luz

Los antiguos creían que el ojo mandaba una señal a los objetos y regresaba con la información de los mismos al ojo. Así pensaban que lográbamos ver. Ahora sabemos que es gracias a la luz, que rebotando en los cuerpos (a 300 000 km/s) llega a los ojos y produce la vista. Pero, ¿en que medio viaja la luz?, ¿cómo logra hacerlo en el vacío?

Lo que pasa es que la luz es a la vez una partícula y una onda, y como partícula (objeto) puede existir en el vacío. Pero para que la luz pueda producir fenómenos de tipo onda necesita un medio de conductividad. Esto es muy difícil de explicar, tanto que incluso algunos científicos importantes han dicho que se estudie solo por separado, a veces como partícula y otras como onda.

Ahí va lo que yo logré entender (tomo aire y me lanzo):

1. La partícula de luz (fotón) no necesita un medio de conductividad.
2. Dicho fotón genera un campo eléctrico oscilante.
3. Dicho campo eléctrico genera un campo magnético oscilante.
4. El campo magnético se comporta como onda, sustentada en la existencia de dicho fotón (su medio es el propio fotón y su campo eléctrico oscilante).
5. El campo magnético oscilante genera un campo eléctrico que mantiene en su estado y fuerza al fotón.
6. Y vuelve a empezar el ciclo.

Así, la luz existe en el vacío, en un espectro lumínico que va desde los rayos gamma hasta las ondas de radio, pasando por la luz visible. Esas diferentes formas de luz (visible o invisible a nuestro ojo) se llaman frecuencias. Y todas pueden viajar en el vacío. De esa forma, los astronautas pueden comunicarse vía radios intercomunicadores. Esto es electromagnetismo.

Si no supiéramos como funciona todo esto, no lo podríamos utilizar en nuestro beneficio. No existirían la televisión, la radio, las radiografías, los ultrasonidos, los celulares, ni nada que funcione con la electricidad. Somos, tal vez, el Homo Luciferinus.

Hasta ahora la luz (en todas sus frecuencias) es lo único que la ciencia ha podido demostrar como omnipresente. Allá donde solo hay vacío, donde ya no hay uno sola molécula o átomo en millones de kilómetros, la luz llegará victoriosa.